Gracias, Eoin Colfer

Artemis Fowl es una obra maestra desde cualquier punto que se le mire. No es más que el fruto de la genialidad, destreza, astucia y agilidad de una mente fresca y brillante como la de su autor, Eoin Colfer. Es un libro, audaz, atrapante y avasallador. No puedo decirlo de otra forma, porque no hay otros epítetos que le hagan más justicia que los que le acabo de otorgar. Artemis Fowl es, sea cual sea el ángulo del que se mida, perfecto.

Mi inmersión en el mundo de Fowl comenzó hace un año casi exacto (2009), cuando hice que un amigo pidiera en Bibliometro los tres primeros tomos y que me los prestara. Y aunque al principio mi opinión sobre los primeros capítulos del libro uno era de lo más errada, hoy he enmendado el rumbo y tengo la opinión más alta que se pueda tener sobre una obra literaria.

Después de haber acabado con el tercer tomo, leí los tomos cuatro, cinco y seis y además Los Archivos Secretos de Artemis Fowl, un libro extra. Ahora que ya he leído todo lo que se ha publicado hasta el momento sobre él, puedo decir a ciencia cierta que me declaro incondicional e irrevocablemente fanática de Artemis Fowl. Su mundo desde ahora en adelante jamás, en toda mi vida, se desprenderá de mí y me veré inclinada a sumergirme en el cada vez que el corazón así me lo pida.

Y es más, iré un paso más allá: Artemis Fowl (según yo) es mejor que Harry Potter, sin cabida a la duda. Y es mucho, mucho decir, dado que soy fanática acérrima de la obra de Rowling desde los once años, aproximadamente. Pero el señorito Fowl supo conquistarme de una forma muy inteligente. Porque no es el volumen de sus libros lo que me llena los sentidos cada vez que lo leo, sino la genialidad en que se teje una trama llena hasta el colmo de lagunas que luego, son rellenadas con una maestría aún más deslumbrante para luego imbuirte en un final atronador que aprieta todos los nudos pero que a la vez abre cabos sueltos que te dejan con una duda rondando, que al final te obliga a leer el libro siguiente.

Lo que me conquistó de Artemis, que Harry jamás supo hacer, es su personalidad. Artemis no es el niño huérfano insufrible, al que la vida ha castigado injustamente y al que le han arrebatado todo, no es el chico lastimero al cual maltratan y se deja maltratar, el muchacho que acepta su destino sin chistar ni oponer resistencia, pareciendo a veces un títere de las disposiciones de los demás. Porque ese es Harry, pero Artemis es otra cosa, es harina de otro costal: Artemis es el amo, es el genio, Artemis manda y todo se debe realizar a cabo como él lo ordene, porque dada la perfección de su mente, solo de él puede emanar la genialidad de un plan perfectamente llevado a cabo. Y Artemis sabe lo que quiere, tiene voluntad propia y es capaz de doblegar la de los demás, y no dejarse intimidar. Además Artemis tiene sentido del humor, mucho humor. No han sido pocas las veces que en medio de la noche me he desternillado de la risa por uno de sus chistes. Y luego lo miro, lo miro con cariño.

Artemis Fowl, Domovoi Mayordomo, Holly Canija, Julios Remo, Número Uno, Potrillo, Mantillo Mandíbulas y Opal Koboi son personajes con personalidades completamente distinguibles, una psicología y voluntad propias que los hacen capaces de tomar sus propias desiciones y actuar según su conciencia les ordena. Tienen vida, y eso es lo que más me gusta de todo. Artemis, el niño genio dispuesto a todo por un poco de dinero. Mayordomo, el guardaespaldas de Artemis, que muchas veces se verá obligado a tomar desiciones poco profesionales con tal de mantener con vida a su protegido. Holly, la elfa Capitana de la Policía de los Elementos del Subsuelo que es perfectamente capaz de echar por la borda la carrera que tanto esfuerzo le ha costado construir, con tal de salvar la vida de sus amigos. Julios Remo, mi querido Julios, el comandante de la PES que dio su vida en el cuarto libro, por caer en la trampa de Opal Koboi mientras intentaba poner a salvo a todas las Criaturas. Número Uno, un demonio hechicero que fue discriminado toda su infancia por otros demonios que lo llamaban Mequetrefe, y que finalmente pudo sobreponerse a todos y revelarse como el mago más poderoso de todos los tiempos y utilizar su poder para hacer el bien. Potrillo, un centauro genio de la informática, paranoico y extremadamente vanidoso que se devanará los sesos más de una vez para encubrir a su amiga Holly y para salvar a Refugio. Mantillo Mandíbulas, un enano cleptómano con un sentido del humor envidiable que superpone sus ansias de robar oro por ayudar a sus amigos. Y finalmente Opal Koboi, la duendecilla más mala e inteligente de la historia de Refugio, a la que no le importarán los medios que sean necesarios emplear con tal de convertirse en la reina de todo el universo, aunque esto incluya asesinar a unos cuántos centenares de inocentes.

¡Gracias Eoin Colfer por ofrecerme este maravilloso regalo! Cuando anduve sin rumbo buscando un nuevo mundo que me arrancara de éste y me hiciera vivir nuevas experiencias, cuando parecía haber perdido la esperanza, apareciste en medio de la nada como una luz al final del túnel. Ahora tengo un nuevo motivo de inspiración, un nuevo amigo, un nuevo mundo al cual fugarme, un nuevo amor. ¡La originalidad que plasmas en cada página, Eoin, es una promesa infinita para mí! Cada personaje, cada aventura, cada problema, cada suceso que acontece lo vivo como si fuera parte de mi vida misma. Es inevitable hacerlo, es inevitable.

(Escrito y publicado originalmente en agosto del 2010)

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