Capítulo 4

Fue una semana de locos. Salí con el Ibizo y le quitamos el Copito a la Chabacana po, pero la cagué. Me pasa por weona. Siempre me mando cagás y me pego el alcachofazo cuando ya me mandé el pastelazo.
La historia es la siguiente. El español triste por su Copito me tocó el corazón. Ese día tenía que hacer un trabajo para el taller, así que me junté con el Ibizo y con la Rulo y fuimos a hacer el trabajo, pero al final fue pura procrastinación y no sé cómo terminamos en un bar métale copete. Con el Ibizo nos terminamos medio curando y terminamos hablando del español y de su perro. Nos enojamos de que fuera tan weón y decidimos ir nosotros mismos a rescatar a Copito. La Rulo, que es mexicana, con su órale wey puro escapó y no nos quiso acompañar, así que con el Ibizo partimos a la casa que esta arrendando la chabacana (sospechosamente cerca del depto del español).
El Ibizo fue y llamó a la casa y la weona salió. Yo me quedé escondida detrás de un auto, terrible delictual, mientras el Ibizo le decía que era un amigo del español y que quería saber si estaba bien el Copito y si necesitaba algo. La weona saltó altiro cuando le nombraron a mi español. Entró y salió con Copito en brazos en son de buena madre y se lo pasó al Ibizo para que lo viera bien. Entonces ahí salí yo detrás del auto y le dije ‘así que te pelaste el perro ladrona culiá, no te bastó con la sarta de mentiras y cahuines que armaste’ y ahí quedó la cagá, empezamos a putearnos y me trató de camboyana y robahombres y yo por mi lado le dije que era una chabacana barata y que tenía el culo mas caído que perro con distemper. No aguantó que mencionara su culo caído y cual maraca de la san camilo se tiró a arañarme la cara. La weona es más alta que yo, pero yo fui como un guarén de acequia ágil e intrépido y le pesqué sus cagás de mechas rucias y ahí nos embarcamos en un intercambio de golpes e improperios mientras el Ibizo miraba dudando entre meterse o arrancar con el perro. Al final optó por la última y la chabacana lo vio y salió siguiéndolo como una cuadra, mientras la gente empezaba a asomarse. Yo ni weona apreté cachete hacia el otro lado más rápido que la Kena Larraín cuando le mostrai 20 lucas, paré un taxi y desaparecí.
Me junté con el Ibizo en mi depto, cagaos de miedo, copetiaos, sudados y con un perro corriendo y ladrando. Primero nos miramos largo rato sin decir nada… y luego nos cagamos de la risa. Seguimos tomando y nos pusimos a jugar Metroid. Jugamos hasta que nos aburrimos y después dijo que se tenía que ir. Y paf, en la puerta fue y me plantó un beso, y como la mejor de las chabacanas fui y se lo respondí. Me guiñó un ojo y se fue silbando de lo más normal. Quedé pal dick.

 

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