Capítulo 5

Después del beso con el Ibizo me fui a sentar más tiritona que gato en el Titanic. Pensé tanto que me quedé dormida.
Me desperté por el olor a caca de perro que Copito tiernamente se había dedicado a esparramar por mi alfombra. Pobre perro, no le había dejado ni comida, estaba cuáticamente en modo etíope. Fui rápidamente a comprarle comida al supermercado, aturdida por la caña y recién tomándole el peso a la weá que había hecho. Al final, la conclusión era una: me había convertido en una delincuente profesional. Yo, que me admiraba de mi ex el Robaconejos, también había terminado convertida al mundo del hampa. Volví al depto y le puse comida al Copito y en eso estaba cuando sonó mi móvil.
-¿Qué has hecho? -me preguntó el español, no con el mejor de los tonos.
Conchesumadre! Ahora si que cagué. Se me vino el mundo abajo mientras tragaba saliva y echaba a andar mi mente pensando en alguna excusa que no apuntara a que yo estaba muy cagá de la cabeza, era psicópata y más encima ratera.
-Me ha llamado Javiera hecha un lío porque has ido a robarle a Copo. ¿Es en serio, Pepi?
-Pucha, sí -respondí, con Bombo Fica absolutamente escondido en algún rincón oscuro de mi mente-. Como el otro dia me llamaste too cagao por el perro, te quería dar una sorpresita.
-Pero Pepi, mira en que rollo me has metido! Voy ahora mismo a por Copo.
-Chucha, bueno, sorry 😦
Me quedé demasiado bajoneada. Puta que soy weona, pensaba, siempre mandándome cagás. Tomé al Copito y me puse a hacerle cariño. El perro culiao me pegó un mordisco y me puse chora. Lo di vuelta para que me mirara y le quedara claro quién era la jefa.
-Copo culiao, ni mi gato me muerde y me venís a moder vo. Deberíai morderle una teta a la chabacana mejor, a ver si se las desinflai.
Entonces me quedé mirando al Copo y caché algo sospechoso. Justo en eso sonó el timbre (no hay ni conserjes po weón xd). Era el español.
Estaba todo serio. De sonrisa, nada. Me preguntó cómo estaba y me pidió que le explicara qué había pasado. Ahí yo hecha una sabandija le empecé a contar lo que había pasado, evitando detalles innecesarios como que había estado curá, y haciendo parecer que de casualidad llegué a la casa de la Javiera y que de casualidad terminé con su perro en mi depto. El español suavizó un poco el rostro y yo le pasé a Copito en brazos.
-Oye -le dije-. Copito no es Copito… es Copita.
El español me miró frunciendo el ceño, entonces le apunté a Copita con un gesto de la cara y la revisó.
-Joder, tienes razón.
Omití decirle que había sido bien weón como pa no saber ni que Copito era Copita xd
-¿Estay muy enojao?
Me miró unos segundos, en los que pensé que me iba a mandar a la chucha, pero luego sonrió.
-No, no me he enojado. Pero no vuelvas a hacerlo nunca. Javiera es quien encontró a Copito y siento que le corresponde a ella tenerlo.
-Copita, es Copita -puntualicé.
-Copita.
-Entonces… ¿no te da depresión que se vaya Copita?
Se rió el weón, creyó que era talla, pero yo en serio me lo imaginaba saltando de su depto de hocico al suelo.
-No, no, qué va. Me pone triste, sí, pero es mejor.
Lo miré toda babosa queriendo puro plantarle un beso. Estaba bueno ya po, si hasta Ibizo se había avivado, qué chucha el español. Pensé que ya, que me mandaría un ibizazo y que al despedirnos le plantaría el calugazo mierda.
-Puta español, que bakán que no estís enojado conmigo, me pasé mil rollos…
-No podría enojarme contigo -y fue y me abrazó, y yo pensé ‘esta es la mía conchesumadreee’, pero si frase siguiente aún retumba en mis oídos:- Eres mi mejor amiga.
Quedé hecha pico por dentro pero obligué a Bombo Fica a asomarse y le sonreí falsamente. Se despidió con un beso en la mejilla y yo ahí quedé pará, como los moais del aeropuerto. Me senté en estado zombie en el sillón más cagá que mi alfombra con los surullos de Copita, y me quedé pensando. Me puse a twittear un rato, a psicopatear a mis ex pololos, intenté estudiar un poco, vi fotos de mi gato que me espera en chile… y nada, las lágrimas corrían igual. Quiero puro irme de este país culiao. Tengo el corazón hecho pico.

 

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